La Locomotora Crianza 2014. La Etiqueta que me Hizo Catar un Vino

Es curiosa la forma en que La Locomotora Crianza 2014 consiguió ponerse el primero en la serie de catas de vino. Cómo bien sabes llevo una temporada explorando tempranillos de La Rioja. Tengo unas cuantas botellas esperando en el trastero y las voy eligiendo sin ningún orden concreto. Voy mirando las botellas y la que pulsa el ánimo es la siguiente. En La Locomotora me llamó mucho la atención la etiqueta. Probablemente no gane ningún concurso de diseño. Pero el color azul brillante, la locomotora de vapor y el recuerdo a la Navidad que me produjeron los adornos brillantes captaron mi atención rápidamente. Me gusta también la referencia al ferrocarril, de tanta importancia para el desarrollo del comercio de los vinos de Rioja. No en vano la mayoría de los barrios de bodegas en estos pueblos están alrededor de la estación local.

Curioseando después, he encontrado en el blog de Vila Viniteca una magnífica entrada de Claret Serrahima sobre este mundo de las etiquetas, al que muchas veces no se le da la importancia que realmente tiene.especialmente en un país en que la cultura del vino es tan pobre como en el nuestro. Aquí puede tener un poder importante en la decisión de elegir una u otra botella por un consumidor, sobre todo en los lineales de los supermercados.

Pero vayamos a este La Locomotora, que forma parte del proyecto Uvas Felices de Vila Viniteca, en esta ocasión junto con Miguel Ángel de Gregorio, que elabora este vino y cómo ya vimos en la anterior entrada hace también los de la serie Paisajes. Vinos muy a tener en cuenta. Lo que se pretende conseguir son vinos de larga guarda y con un perfil clásico, es decir, sin excesos de extracción, suave y en el que la madera tenga su protagonismo justo, sin restar a la fruta su papel.

La Locomotora Crianza 2014 se elabora en la bodega Finca Nueva, cuyos vinos ya caté con La Despeña hace algunos años. Me parecieron unos vinos bien hechos, no excesivamente complejos, dedicados a un público que pretende disfrutarlos sin más complicaciones. Vinos sencillos y muy accesibles. Agradables y dirigidos de forma especial a un público joven que desee iniciarse en este apasionante mundo del vino.

La Locomotora 2014 se elabora con tempranillo de Briones, Logroño. Las uvas se despalillaron y se maceraron en frío, fermentándose después a temperatura controlada de 28º. Una intervención importante, la del control de temperatura, qué nos dice que se va buscando un perfil de vino muy concreto y no se quiere dejar a la añada definirse con completa libertad. Al vino se le dio una crianza posterior de doce meses en barricas de roble francés, produciéndose cuarenta mil botellas de este vino.

Pasamos a la cata del vino, que resulta expresivo en nariz. La fruta es sin lugar a dudas la protagonista, encontrándose con facilidad fresas maduras, junto a flores secas. Algo de pimienta blanca y recuerdos de incienso. Me trae a la memoria la reciente Semana Santa sevillana. En boca es amplio y muy frutal. Sencillo y directo. Suave y con la acidez está bien integrada. Permanece un par de segundos, dejando un final de fresas, casi en mermelada y esa punta de incienso tan personal.

Un vino con todo en su sitio, algo goloso, pero que se compensa con una acidez suficiente. Me recuerda mucho a los Finca Nueva de Miguel Ángel de Gregorio, y lo veo en esa línea, más de vino fácil de beber, con un cierto deje comercia. Yo, desde luego, no lo guardaría demasiado. Se bebe bastante bien. Un rioja con el que contentar al “cuñadismo” sin tener que hacer concesiones excesivas.

A Belén el vino le gusta, aunque en principio no parece decirle demasiado. Encuentra que se bebe bien, pero el sabor no le parece que tenga mucha personalidad. Es después, cuando lo bebe mientras cenamos, cuando le parece que acompaña la comida muy bien, por su frescura y su fruta. Me encanta compartir con ella los puntos de vista, aunque como irás viendo no siempre coincidimos, aunque haya sido yo el que le haya introducido en este mundillo. Lo importante es ayudarle a desarrollar su propio gusto, sin dirigirla demasiado hacia los míos.

Estamos de acuerdo, Belén y yo, en que se trata de un vino comercial, hecho para que guste a la mayoría de los que lo prueben. En este caso, sin embargo, yo no pensaría en esto como algo que le quite mérito. Mi impresión es que está bien hecho, equilibrado, suave y con muy buena intensidad. Le falta el tener algo más de complejidad, especialmente en nariz y también en boca que le de algo más de personalidad. Resumiendo, disfrutable pero sin llegar a ser emocionante.

Está siendo muy interesante este recorrido por los básicos riojanos elaborados con tempranillo como variedad principal. Seguiré buscando, espero contar pronto nuevas historias.

PS. Si te ha gustado, comenta y me das una alegría.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *